PAISSE (paisse@yahoo.es)

"¿No ves que la finalidad de la Neolengua es limitar el alcance de del pensamiento?" (1984, George Orwell)

18 enero 2008

A Bobby Fischer


El 31 de agosto de 1972 Bobby Fischer vivía el momento cumbre de su carrera y se coronaba como campeón mundial de ajedrez, poniendo fin a la hegemonía soviética, incontestable desde 1948. Lo cierto es que desde 1948 hasta 2000 los campeones mundiales de ajedrez han sido soviéticos y después rusos. Solo Fischer logró abrir una breve brecha entre 1972 y 1975.
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Ahora que ha muerto en la indigencia y enfermo mental, resulta tentador repasar y reflexionar sobre su fascinante vida, nada convencional y muy distinta a los aburridos y ensimismados grandes maestros. Un autodidacta que aprendió a jugar solo con una pequeño ajedrez magnético y que pasará a la historia como El Mejor.

En plena guerra fría la final del mundial de ajedrez, disputada en Reykiavik, fue un episodio más de la pugna entre estadounidenses y soviéticos. Nunca una partida de ajedrez tuvo tantos espectadores. La presión externa pasó factura a ambos jugadores. Se dice que Henry Kissinger llegó a amenazar al americano, que deseaba abandonar, para que siguiera jugando. Tanto se politizó aquel evento que para ambas potencias se convirtió en una cuestión de estado. De hecho, la derrota le valió al pobre Boris Spassky las represalias del Kremlin, como él mismo contó más tarde, después de haber mandado a paseo a sus compatriotas de la caduca URSS y pedir asilo político en Francia.

A Fischer el éxito le transtornó. Se volvió excéntrico y maniático. En 1975 debía defender el título ante un joven Anatoli Karpov, pero no compareció. En sus numerosas y demenciales excusas llegó a decir que la silla giratoria donde debía disputar las partidas contra Karpov había sido manipulada por el KGB para envenenarle. En realidad nunca volvió a jugar una partida oficial. En 1992, por sorpresa, regresó de su retiro voluntario para jugar en Belgrado un revival de aquella final, un torneo de exhibición para volver a enfrentarse a Spassky. El resultado se repitió, pero Fischer se buscó por ello graves problemas con el gobierno de EEUU, ya que se saltó deliberadamente el bloqueo contra la Yugoslavia de Milosevic. De héroe americano pasó a ser un villano perseguido por la CIA. Desapareció de nuevo. Casi acaba en prisión pero finalmente Islandia (país agradecido) le concedió asilo político.

Para entonces Fischer ya estaba muy deteriorado físicamente y padecía un severo transtorno mental: Veía agentes de la CIA por todas partes, pedía limosna en los comercios, al tiempo que declaraba públicamente su desprecio hacia las mujeres, los comunistas, los negros y los judíos. Se paseaba con el Mein Kampf en la mano y llegó a elogiar los atentados del 11 S, deseando ver a su país "hecho polvo", según sus propias palabras. Nadie pensaba de él que fuera realmente un nazi, sino simplemente un pobre loco.

Una vida de película, espectacular y trágica. Una leyenda del ajedrez, que desapareció cuando era el número uno, invencible. Un personaje que siempre me ha fascinado. Le debía un post.
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8 comentarios:

Zapataplús!! dijo...

La verdad es que su vida merece una película, otra más.

Carlos56 dijo...

Estimado Daniel:

Podríamos considerar a Bobby Fischer como otra víctima de la guerra fría. En este periodo el deporte formaba parte de la propaganda política de los dos bloques. Esto no es un caso aislado, ahí están los juegos de Berlín o los que se pretendieron hacer en Montjuïc, los dos en 1936, o las actuales de Pekín, escaparate de un régimen represor.

No obstante hay que admitir que estos enfrentamientos deportivos animaron a muchos al ejercicio del deporte. En el caso español llevó a que entrara un tablero de ajedrez en muchos domicilios en los que no se conocía… ¡menudas partidas de damas las de aquellos días!

Te adjunto un enlace con información complementaria sobre este personaje

http://www.microsiervos.com/archivo/mundoreal/biografia-bobby-fischer.html

Y me uno a tus condolencias.

Un cordial saludo. Carlos56.

Aguador dijo...

Decididamente, too much chess will kill you...

Descanse en paz.

Daniel dijo...

# Zapataplus:
Ya lo creo. Un personaje irrepetible.

# carlos56:
Gracias por el enlace, es muy interesante.
No era la primera vez que la política se entromete en el deporte, a los totalitarios les gusta mucho este asunto (para muestra un botón: el tema de las selecciones "nacionales" catalana y vasca) pero hoy aquello tiene todo el sabor de una película de espías y animó a muchos, no ya a practicar el ajedrez sino simplemente a saber que existía.

Siempre pensé que en esto deberíamos imitar a los rusos e impartir el ajedrez como asignatura en las escuelas. Aunque visto lo visto, me conformo con que los chavales salgan sabiendo escribir sin faltas de ortografía.

# Aguador:
¿Esa no era de Queen? xD

Saludos a todos

Anónimo dijo...

La victoria de Fischer ante Spassky fue la primera patada al edificio del Comunismo Soviético.
A falta de religión, la URSS adoptó el ajedrez como la esencia sagrada de los valores y la educación soviéticas.

Por eso, aquel golpe abrió una pequeña grieta pero inició el camino para el final del sistema.

Buen post.

Aguador dijo...

Amigo Daniel:

Lo es, lo es. Pero aunque cambies "love" por "chess", la frase sigue siendo verdad, como puede comprobarse...

Saludos,
Aguador

Herodoto 2.0 dijo...

Fischer fue un hombre solo que se enfrentó a un sistema prácticamente perfecto: la escuela rusa de ajedrez. De los diez mejores jugadores del mundo nueve eran rusos. De los cinco mejores, los cinco rusos. Había tantos aficionados en Rusia como en todo el resto del mundo unido. Se enseñaba en escuelas, había una estructura organizativa para seleccionar a los mejores jugadores.
Fischer aprendió ruso para poder leer los libros soviéticos que eran los mejores sobre ajedrez. Se enfrentó a las manipulaciones de los torneos clasificatorios (los rusos no dejaban ni que el aspirante al título mundial no fuera ruso). Se costeó los gastos de los torneos. Se buscó la vida para vivir del ajedrez.

Fischer derribó uno de los pilares del sueño comunista: el título del hombre más inteligente del mundo que parecía pertenecer al gigante rojo. Ante un esfuerzo tan titánico, en el que tuvo que poner el 100% de sus facultades durante décadas, lo menos que podía ocurrirle es que se le fuera la cabeza.

Lo triste de las biografías que se están publicando es que no mencionan lo que consiguió, sólo sus rarezas de viejo. Eso es muy triste.

PSOE terrorista dijo...

Lo patético son cosas como que en el As (supuesto periódico deportivo) sólo remarcaban cosas como lo que Daniel ha dicho del 11S y que tenía un dominio en Internet que decía US_is_shit (EE.UU es mierda).
Es decir, que más que la leyenda del ajedrez que fue, les interesa a los de siempre que odiara a EE.UU, a pesar de que fuera principalmente a causa de sus paranoias.