PAISSE (paisse@yahoo.es)

"¿No ves que la finalidad de la Neolengua es limitar el alcance de del pensamiento?" (1984, George Orwell)

02 febrero 2008

El ángel de Budapest


Leí en el blog del amigo Joâo una interesante entrada sobre los españoles y portugueses que lucharon en el bando nazi durante la II Guerra Mundial. "Muchos fueron los que eligieron servir a la Bestia" lo titulaba. Pues bien, en un ejercicio de ping-pong bloguero dedico esta entrada a recordar (o descubrir) a uno de los españoles que hizo justo lo contrario, el llamado Oskar Schindler español, o el ángel de Budapest. Aquí nadie conoce su historia porque somos un país de gente mezquina e inculta que se sabe al dedillo la biografía de Paquirrín o el catálogo de novias de Dinio pero desconoce la historia de sus verdaderos héroes.

Ángel Sanz Briz fue un jóven diplomático del gobierno franquista que cumplió una misión como encargado de negocios de España en Budapest entre 1943 y 1944. Allí, testigo de la barbarie nazi y la persecución a los judíos (el mismísimo Adolf Eichmann fue enviado a Hungría para supervisar in situ su deportación a los campos de exterminio) formó junto a otros diplomáticos extranjeros una red clandestina para sacar del país a miles de ellos.

Cuando Sanz Briz fue obligado a regresar a España, Giorgio Perlasca, un amigo suyo italiano que había luchado con él en la Guerra Civil suplantó su personalidad para continuar la tarea del español. Hay una película, ("El cónsul Perlasca" 2002), en la que se pinta al italiano como el inventor de esta vía de escape para los judíos cuando en realidad solo fue un continuador. Era una producción italiana, se entiende. Por suerte tenemos el libro del periodista Diego Carcedo ("Un español frente al Holocausto", 2005) donde se relata todo fielmente.

Este fue el sistema de Sanz Briz para salvar a más de 5.000 judíos húngaros: Emitía miles de cartas con el sello de la embajada que garantizaban inmunidad a sus portadores. Si las autoridades colaboracionistas locales preguntaban, argumentaba que se trataba de documentos para ser entregados sólo a judíos sefardíes, a quienes el gobierno de Franco les reconocía su derecho a la nacionalidad española. En realidad solo una mínima parte de los que sacó de allí tenían ascendencia hispana. Él mismo lo relata así en el libro "España y los judíos", escrito por Federico Ysart en 1970:

"Las doscientas unidades que me habían sido concedidas las convertí en doscientas familias; y las doscientas familias se multiplicaron indefinidamente merced al simple procedimiento de no expedir documento o pasaporte alguno con un número superior a 200"

Si los héroes existen, Sanz Briz es sin duda uno de ellos. Se jugó el pellejo para salvar a miles de inocentes, pero nunca se jactó de ello, al contrario, lamentó no haber hecho más y solo fue reconocido a título póstumo, cuando en Israel le distinguieron como Justo entre las Naciones y en Hungría le otorgaron la Cruz de la Órden del Mérito. Ah, en España le hicieron un sello de correos conmemorativo. País de mierda.
...

10 comentarios:

Harto dijo...

Pues si...

El Cerrajero dijo...

Magnífica entrada y un ejercicio de Historia de verdad, no ese camelo inventado por la Izmierda.

Andrés dijo...

Había leído sobre este hombre y otros más. Buen artículo. Saludos.

Herodoto 2.0 dijo...

Sí, es lamentable que a asesinos como Carrillo les hagan homenajes y se ignore a gente como Sanz Briz.

Magnífico post.

Aguador dijo...

Supongo que al Sr. Briz le aplicarán la "Ley de Memoria Histérica" y lo borrarán de los libros de Historia por ser un "símbolo franquista", en vez de ser un luchador por la libertad. Ya se sabe que los "luchadores por la libertad oficiales" nunca arriesgaron realmente el pellejo, bien acomodados en sus despachos oficiales de la Universidad o del Movimiento Nacional...

Saludos,
Aguador

Ruben dijo...

Al Sr. Briz lo hicieron igual que al cónsul portugués Aristides de Sousa Mendes, que, después de salvar 20000 personas de la amenaza Nazi em Francia, murió pobre e olvidado por su país.
Interesante saber que luchadores por la libertad fueron así tratados aquí y allá.

Saludos de Portugal

La Incondicional dijo...

Yo creo que nosotros los humanos esperamos demasiado de los humanos!..si nos ponemos a analizarnos con frialdad y desprovistos de toda camiseta, contemplaciones,excusas y condescendencias aplicables...veremos que somos despiadadamente injustos...aquí y allá...queremos que este mundo cambie...pero no cambiamos nosotros...queremos que haya justicia...pero no somos justos...queremos que nos reconozcan...pero jamás reconocemos...la historia del hombre está escrita con la mayor injusticia posible...y mientras no seamos capaces de reconocer nuestras fallas seremos incapaces de corregirlas...los maridos elogian en esposas ajenas cualidades que no son capaces de alabar en las propias...las madres ensalzan niños de otras y no se detienen en elogiar a los suyos...todos los muertos eran espectaculares pero mientras vivían no vimos jamás en ellos aquello que hoy ponderamos...somos así...injustos. Nosotros en Chile tenemos a Gabriela Mistral...a quien le fue entregado primero el Premio Nobel de Literatura y años después el Premio Nacional de Literatura....si es para la risa...
cuando se van los echamos de menos, pero cuando están son invisibles...raro verdad?...

Maya dijo...

No conocía esta historia, gracias por compartirla.

Conmovedora.

Pedro dijo...

Un gran hombre este,hay que agradecerselo,otros grandes luchadores por la libertad fueron los de la division azul, no veas la de judios que salvaron en Stalingrado, que pena que no ganasen la batalla esos luchadores contra el comunismo.

evaesf dijo...

Realmente concuerdo en que somos un país de mierda. O mejor dicho, un pueblo de mierda, porque el paisaje es muy bonito.
Pero la gente es una mierda, como bien has dicho.
Bueno, salvo los que comentamos en este blog :)
Pero el resto, una mierda.