PAISSE (paisse@yahoo.es)

"¿No ves que la finalidad de la Neolengua es limitar el alcance de del pensamiento?" (1984, George Orwell)

27 julio 2008

El lado oscuro de Borges


Argentina ha dado dos grandes genios al mundo: Uno es Diego Armando Maradona. Nadie nunca jugó al fútbol como él; el otro, Jorge Luis Borges. Nadie nunca escribió en español tan bien como él. Ambos tienen, sin embargo, un lado oscuro. El del futbolista es archiconocido. El dinero, las drogas, la mala vida, los escándalos... Digamos que la vida personal del Pelusa no es precisamente un ejemplo de virtudes y su capacidad intelectual, más bien discreta. Incluso antes del exterminio de neuronas derivado de su drogadicción.

Me cuesta escribir sobre el lado oscuro de Borges porque, más que admirarle como escritor, le reverencio. La primera vez que cayó en mis manos uno de sus textos comprendí que estaba ante una inteligencia superior. Quien haya leído sus cuentos sabrá de lo que hablo. (Borges jamás escribió una novela, "desvarío laborioso y empobrecedor el de componer vastos libros; el de explayar en 500 páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos")

Un amigo argentino me explicó en cierta ocasión que "el tipo no está muy bien visto allá, tiene un lado oscuro que vos no conocés. En la Argentina se le considera lo que ustedes llaman acá un facha". Acusación injusta. Todo porque Borges saludó con alegría el golpe de estado de Videla en 1976. Él pensaba que aquello ponía fin a décadas de peronismo y corrupción (valga la redundancia). Cuando comprendió que casi era el peor el remedio que la enfermedad rectificó. Apoyó públicamente a las madres de la Plaza de Mayo y criticó la invasión argentina de las Malvinas, alegrándose de su derrota porque ello contribuía a acelerar la caída de la dictadura.

Pero eso, por lo visto, no basta. Borges es un facha, lo aseguran muchos de sus compatriotas. Ese inmerecido sambenito le costó el veto perpetuo para el Nobel de Literatura. No sirve de nada tratar de convencer de lo contrario a sus compatriotas y a esos estirados suecos de la Academia, capaces de dar el nobel de la Paz a tipos como Arafat o Kissinger, y de llegar a proponer al mismísimo Adolf Hitler y al mismo tiempo practicar ante el espejo afectadas posturitas progres. No, sería perder el tiempo. El mismo Borges, metafísico y extratemporal, tampoco habría dedicado muchos esfuerzos a ello.

Borges es demasiado grande para atender a tales acusaciones. El perro ladra a la Luna, pero la Luna ignora al perro. Los mediocres, envidiosos y difamadores quedarán olvidados. Borges, escritor ciego como lo fue también Homero, es como los hombres del desierto de uno de sus más celebrados cuentos: Inmortal.
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Post Scriptum:
Borges residió en Mallorca durante varios meses en 1918. En la isla compuso unos versos que no llegaron a ser publicados: "Salmos Rojos", donde ensalzaba la Revolución Rusa.
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5 comentarios:

Aguador dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Aguador dijo...

Amigo Daniel:

Borges, simplemente por sus virtudes literarias, merecía el Nobel. Sin embargo, sufrió el mismo tipo de envidia que propició que España propusiera en 1904 a José Echegaray (un autor de mucho prestigio en lo matemático y político, pero decididamente "menor" en lo literario) frente al inmenso genio del canario Benito Pérez Galdós, que es quien realmente hubiera debido ser propuesto.

Y es que la Envidia española (o hispanoamericana), como dice Fernando Díaz-Plaja, es de proporciones COLOSALES...

Saludos,
Aguador

Rombo dijo...

A Borges le encasillaron como reaccionario o como políticamente ingenuo, pero realmente fue muy consciente de la política.

En su juventud fue comunista, y después apoyó activamente el Partido Radical, y hasta formó un comité de jóvenes intelectuales para respaldar la campaña para la reelección de Irigoyen como presidente de la República Argentina en 1928. Dos años más tarde fue uno de los intelectuales más destacados en la lucha antinazi y antifascista en su país.

El cambio viene con Perón: Borges entonces se convierte en su gran opositor porque veía a Perón como alguien no sólo que no era demócrata sino que había salido de un contexto nacionalista-fascista. Antiperonista convicto y confeso pues, cuando volvió a la Argentina en los años 70 observó que el espíritu de Perón aún no había caído, y empezó a decir cosas contra la democracia. En 1976, con Isabelita Perón como presidenta de la República, Borges permanecía en su antiperonismo, y vio el golpe de Estado de Videla como una nueva revolución libertadora para el derrocamiento de Perón. Por eso apoyó con entusiasmo el golpe del general.

celegiqui dijo...

Borges era, sin duda, reaccionario, pero no sólo por haber apoyado el golpe, sino por su actitud elitista y aristocrática. De derechas, bah. Pero eso, para su suerte y la nuestra -la de sus lectores- no mancha en nada su obra. Y ahí radica, creo, la grandeza de este genio. Que su literatura es mucho más grande que sus posiciones políticas circunstanciales.

Aguador dijo...

celegiqui:

Estoy de acuerdo con tu opinión.

(por cierto, muy interesante tu blog).

Saludos,
Aguador