PAISSE (paisse@yahoo.es)

"¿No ves que la finalidad de la Neolengua es limitar el alcance de del pensamiento?" (1984, George Orwell)

09 agosto 2008

Un jardín para el Führer

Hitler no murió en el búnker de Berlín en 1945, sino de viejo, catorce años después, en su residencia argentina, junto a un lago. Patrick Burnside llega a tales conclusiones después de 10 años de "investigación", que en realidad se trata de una recopilación de leyendas con escaso fundamento que proliferaron desde el final de la II Guerra Mundial, a raíz de que el cadáver de Hitler jamás fuera encontrado, por mucho que los soviéticos exhibieran su supuesto cráneo como prueba de su muerte.

Las imprecisas fuentes de Burnside son estas: Una conversación con el padre Cornelius Sicher, párroco de la aldea italiana de Monclassico y amigo del almirante Wilhelm Canaris, (foto de la derecha) un hombre intrépido al servicio del III Reich. En 1915, durante la Gran Guerra, el buque donde Canaris servía fue hundido por la armada británica y junto a otros supervivientes, fue internado en una improvisada prisión chilena en la localidad de Chiloé. Logró escapar de allí y pasar a la Patagonia donde fue ayudado por inmigrantes alemanes y finalmente pudo regresar a Alemania. Curiosamente Canaris participó en la conspiración de parte de los militares alemanes para acabar con la vida de Hitler, por lo que fue encarcelado y asesinado por las SS. Antes de morir habría confesado a Sicher que aquella colonia patagónica alemana junto a la Kriegsmarine habría preparado "un jardín para el Führer".

A partir de tan dudosa información, Burnside elaboró su delirante reconstrución de la huida de Hitler a Argentina. Recurre al testimonio de un piloto y un radioperador de la Luftwaffe, que juraron haberle visto, de uniforme, subiéndose a la cabina de un Arado 234B el 30 de abril de 1945. Siempre según el amigo Burnside, Hitler voló en el jet hasta Dinamarca, donde cambió a un avión convencional para llegar a Noruega y embarcar allí en una flotilla de submarinos con rumbo sur. “En un día del invierno austral de 1945, Hitler se embarcó en la playa de la estancia San Ramón, cerca del cerro Leones, y cruzó el lago Nahuel Huapi en toda su longitud hasta su punto más lejano y aislado” escribe Burnside, que relata alegremente como si él mismo hubiera estado allí la vida del anciano nazi en Bariloche, junto a la montaña andina que le recordaba su Austria natal. Años después volvió a cambiar de residencia a otro indeterminado lugar de la región, para escapar de las indiscretas miradas de sus vecinos hasta el día de su muerte, junto a Eva Braun y sus más estrechos colaboradores.

En fin, una leyenda más (las hay más demenciales, tema que trataremos en otro post) pero como todas, tiene una mínima base real en la que sustentarse: Los contactos entre el régimen nazi alemán y Juan Domingo Perón, la masiva huida de criminales nazis a Sudamérica, especialmente a Chile y Argentina tras la guerra (Eichmann, Priebke, Koops...) y la importante presencia de una cohesionada y organizada colonia alemana en la región.
La bibliografía que figura a continuación no es recomendable salvo como curiosidad pseudo-historiográfica. Lecturas de historia-ficción para pasar un rato entretenido, nada más.

Leed, leed malditos:
- Bariloche nazi, de Abel Basti (Ed. del autor, 2004)
- El Escape de Hitler, de Patrick Burnside (Planeta, 2000)
- Hitler en Argentina, de Abel Basti (Ed. del autor, 2006)
...

8 comentarios:

My name is Taylor dijo...

Si Hitler hubiese ganado la guerra, Franco hubiera pasado muchas tardes de verano en aquel paradisíaco lugar.

Piensen en ello.

Oroel dijo...

Y como durante más de treinta años hubo un sólido bloque soviético que ocupó y sojuzgó a los paises de Europa oriental, Carrillo veraneaba en una dacha de Ceaucescu. Los veraneos de Franco con Hitler son una hipótesis. Los de Carrillo son reales: historia contrastada.

Oroel dijo...

Se me olvidaba: Zapatero lo agasajó por su noventa cumpleaños. A Carrillo.

Aguador dijo...

Amigo Oroel:

Y no te olvides de otra cosa. En pleno siglo XXI, los socialistas se niegan a condenar los crímenes comunistas. ¿Por qué hay que dejarles que nos extiendan el carnet de "demócratas" cuando ellos no lo son EN ABSOLUTO?

Saludos,
Aguador

Daniel dijo...

Taylor demuestra que el tema del post es lo de menos: A él lo que le gusta es hablar de Franco. Por favor, se precisa un psicólogo urgente.

Anónimo dijo...

Los testigos que dicen haber visto a Hitler deben ser los mismos que piensan que Elvis sigue vivo.

Chorradas.

Tomas Anibal de todos los santos dijo...

Su autopsia esta bien documentada en unos documentos desclasificados. Otra leyenda urbana cuenta que Stalin usaba su craneo como cenicero.
Aqui existen varias historias que se remontan a finales de la II guerra mundial con multiples vuelos de cuatrimotores FW-200 y Junkers Ju 290 que hicieron escala en Barcelona en su vuelo hacia algun sitio de Sur America cargados de personalidades Nazis, uno de ellos se estrello en Asturias

"Si Hitler hubiese ganado la guerra, Franco hubiera pasado muchas tardes de verano en aquel paradisíaco lugar.

Piensen en ello"

Y tu bobopresidente que hace veraneando donde veraneaba el Aznar??? a mi me daria Asquito no se le vayan a pegar cosas de fachas!!!
Señor(a) tampax usted está seriamente enfermo. Busque ayuda profesional.
Ahora hay un sin número de pastillas y aparatos para regular esos desajustes psicológicos
Y Tranquilo sabandija! tu ZP es único. Ese zurullo no tiene paralelo en el universo infinito.

Anónimo dijo...

Hola Tomas Anibal de Todos los Santos:

Tras leer tu comentario me gustaría preguntarte algo.

Por favor, facilítame tu mail, el mio es gret(arroba)wanadoo(punto)es.

Gracias y un saludo.