PAISSE (paisse@yahoo.es)

"¿No ves que la finalidad de la Neolengua es limitar el alcance de del pensamiento?" (1984, George Orwell)

28 septiembre 2008

El vuelo de Rudolf Hess


En la noche del 10 de mayo de 1941, en plena guerra y después de una noche de bombardeos brutales por parte de la Luftwaffe sobre Londres, Rudolf Hess, lugarteniente del Führer, protagonizó uno de los capítulos más enigmáticos de la Segunda Guerra Mundial. Días antes de que Alemania pusiera en marcha la Operación Barbarroja para invadir la URSS, Hess pilotó en solitario un Messerchmitt con el que cruzó el Canal de la Mancha en dirección a Gran Bretaña.
Los observadores escoceses informaron al mando de la RAF de que un extraño avión había penetrado en el cielo británico por la costa de Northumberland. La reacción fue de incredulidad. El mando aéreo británico no disponía de información sobre la fabricación en Alemania de aviones tan rápidos y de un radio de acción tan amplio. Pese a todo, aun escuadrilla de la RAF, comandada por el duque de Hamilton salió en búsqueda del aparato. Pero no lo encontró, porque el Me-10 que no daría luego grandes resultados en combate era más rápido que los cazas británicos.

Mientras el duque de Hamilton buscaba el extraño avión, Hess buscaba el palacio del duque. Finalmente se lanzó en paracaídas, dejando que el avión se estrellase, y tocó tierra a solo 19 kilómetros de la propiedad del duque. Se encontró con un campesino escocés, un tal David MacLean, al que le dijo: “Soy un oficial de vuelo alemán llamado Alfred Horn. Estoy solo y voy desarmado”. En un ejemplo increíble de lo que es la flema británica, el escocés lo llevó a su granja, se lo presentó a su mujer, que inmediatamente le preparó una taza de té y vendó el tobillo que Hess se había torcido al tocar tierra. Los militares británicos le recogieron poco después para trasladarle a la localidad de Busby, cerca de Glasgow. Allí quedó confinado como prisionero de guerra. A la mañana siguiente 11 de mayo de 1941, Hess conseguiría su objetivo, ver al duque de Hamilton.

Según relata el propio duque, el prisionero solo accedió a hablar con él sin más testigos. Hess le dijo que se habían conocido durante los Juegos Olímpicos de Berlin y que había almorzado varias veces en su casa: “No sé si me recordará usted, pero soy Rudolf Hess”. Después entregó a Lord Hamilton las propuestas de paz con Gran Bretaña, que había redactado conjuntamente con Hitler, resumidas más o menos así:

· El Reich tendría las manos libres en el Centro y el Este de Europa.
· El Reich garantizaría al Imperio Británico la devolución de sus antiguas colonias.
· Se firmaría un tratado de paz con Italia, cuyas peticiones no serían excesivas.
· No se aceptaría a Winston Churchill como negociador, solo a Lord Hamilton.
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¿Por qué Hess escogió a Hamilton como interlocutor? Además de que se conocían personalmente desde 1936, cabe destacar que la madre de Hess era británica por lo que él había sido educado en Alejandría (Egipto). El duque de Hamilton telefoneó al atardecer a Winston Churchill. Le comunicó la noticia de la llegada de Hess y su impresión personal de que estaba completamente loco. En este sentido también se envió un telegrama con fecha 15 de mayo al primer ministro.

En una entrevista posterior, John Simon, miembro del Gobierno de Guerra, le preguntó si había llegado a Escocia con permiso del Führer. Rudolf Hess respondió: “Sin su permiso” y estalló en carcajadas. Hitler no ahorró esfuerzos para distanciarse de la escapada de Hess tan pronto como se enteró de ella, no esperó a ver cómo resultaban las supuestas conversaciones de paz, y aunque Hitler era un consumado actor, su perplejidad inicial pareció auténtica.
Internado en una casa situada en los alrededores de Londres, totalmente incomunicado, fue examinado por psiquiatras y sometido a continuos interrogatorios hasta el fin de la guerra. Fue juzgado en Nuremberg junto a otros jerarcas nazis. Su comportamiento durante las sesiones indicaba que padecía algún tipo de transtorno mental, lo cual le podría haber librado de una sentencia a muerte. En cualquier caso, declaró estar orgulloso de sus servicios al Reich.: "Cumplí con mi deber con mi pueblo, como alemán y nacionalsocialista y leal al Führer. No me arrepiento de nada". Finalmente fue condenado a cadena perpetua y trasladado a la prisión militar aliada de Spandau, en Berlin, una fortaleza enorme que albergaría solamente a nueve presos, En 1966, después de la liberación de Albert Speer, Hess se queda como único prisionero en aquella siniestra prisión.

El 17 de Agosto de 1987, a los 93 años de edad, fallece en el Hospital Militar Inglés en Berlín. Las causas de su muerte nunca estuvieron claras. Una teoría sugiere que fue asesinado, dado que el parte médico apuntaba a que se habría suicidado por "autoestrangulamiento", algo realmente inverosímil en el caso de un anciano nonagenario enfermo de parkinson.

¿Estaba Rudolf Hess loco cuando voló a Gran Bretaña? ¿Estaba Hitler al corriente de sus planes? ¿Fue todo producto de una conspiración montada por los servicios secretos británicos? El escritor galés Martin Allen, publicó uno de los pocos libros dedicados al tema que ha sido traducido al castellano, con el título: “El enigma Hess”. El autor realiza una profunda investigación de la operación que tramaron los servicios secretos ingleses para engañar a Hitler y cuyo acto final fue la llegada de Hess a Escocia. Esta arriesgada operación habría contribuido a que Hitler creyera que la paz con Inglaterra estaba cercana y por eso habría lanzado la invasión de la Unión Soviética, hecho que finalmente le haría perder la guerra. El autor intuye que Hess fue engañado, viajó a Escocia pensando en firmar un paz con Gran Bretaña, pero Churchill se oponía a una paz en esas condiciones, que después los alemanes se desentendieron del asunto y declararon a Hess “loco”, que éste en todo momento afirmo su lealtad a Hitler y que todo respondía a un plan que salió mal.

Más efectista y mucho menos creíble, aunque entretenida, eso sí, es la teoría que defienden los autores del libro titulado “Double Standards. The Hess Cover Up”: El oficial nazi y mano derecha de Hitler efectivamente voló a Escocia para entablar negociaciones con Gran Bretaña. Sin embargo, los autores aseguran tener pruebas que demuestran que Hess perdió la vida un año después en un accidente aéreo en Gales, junto con el duque de Kent, y que el hombre que murió en agosto de 1987 en la cárcel de Spandau, en Berlin occidental, era en realidad un doble que ocupó su lugar por encargo del servicio secreto británico. Entre las supuestas pruebas en las que se basan esta, el cadáver del muerto en Spandau, en el cuál no se encontraron rastros de las heridas de bala que el nazi había recibido en la Primera Guerra Mundial y que él mismo documentó. Además, el Hess de Spandau bebía alcohol y comía carne, mientras que el verdadero Hess era abstemio y vegetariano.

Leed, leed malditos:
- Double Standards: The Hess cover up, de Lynn Picknett, Clive Prince y Stephen Prior (2001)
- El enigma Hess, de Martin Allen (Ed.Planeta 2003)

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4 comentarios:

the flying dutch dijo...

Y este sujeto, Hess, ha pasado a la historia como un "nazi menos malo", como los que intentaron asesinar a Hitler o como el general Keitel que en los juicios de Nuremberg fue el único en reonocer el Holocausto y culparse por no haber hecho nada por evitarlo.

Excelente entrada. Muy interesante.

Tomas Anibal de todos los santos dijo...

Aparentemente fue sin permiso de Hitler...Adolf Galland relata en sus memorias como recibio la orden desde la misma cancilleria de "Cazar" a Hess antes de que llegara a la Perfida Albion...

Herodoto 2.0 dijo...

Si es cierto lo que apunta tomas anibal, Hess fue un pardillo mayúsculo. Una de las razones por las que los alemanes perdieron la guerra (gracias a Dios) es porque estaba dirigida por fanáticos con escaso talento diplomático y militar.

Aguador dijo...

Siempre he oído decir que Hitler perdió la guerra porque se dejó emparedar entre dos frentes. En cualquier caso, creyó que las tácticas que tan buen resultado le habían dado contra Francia, Bélgica u Holanda le iban a dar resultado contra Rusia. Cometió el error de subestimar a los rusos, que no eran exactamente los Untermenschen que él creía.

Y en cuanto a la defección de Hess, pues, a la vista de lo ocurrido parece que no tuvo una especial incidencia en la guerra.

Si Hitler no se hubiera metido con Rusia, probablemente hoy estaríamos escribiendo todo esto en alemán...