PAISSE (paisse@yahoo.es)

"¿No ves que la finalidad de la Neolengua es limitar el alcance de del pensamiento?" (1984, George Orwell)

05 octubre 2008

Montesquieu ha muerto


Recuerdo cuando de joven estudiaba la época de la Ilustración y me enseñaron aquello de Montesquieu: La división de poderes ejecutivo, legislativo y judicial, las bases fundamentales de un estado democrático. Según la Constitución Española de 1978, que es la que vale, de los veinte miembros que componen el Consejo General del Poder Judicial. se elegirán... "cuatro a propuesta del Congreso de los Diputados y cuatro a propuesta del Senado, elegidos en ambos casos por mayoría de tres quintos de sus miembros, entre abogados y otros juristas, todos ellos de reconocida competencia y con más de quince años de ejercicio en su profesión." (Art.122.3 CE)

En 1985, Felipe González, que gobernaba con el rodillo de la mayoría absoluta y aspiraba al control total de los resortes del poder, decidió abordar el asunto del control judicial. Los jueces elegidos por el sistema que regulaba la Ley Orgánica del CGPJ no se plegaban al Poder Judicial. Ley en mano modificó la forma de elección de los doce vocales de procedencia judicial. Así, los veinte vocales pasaron a ser elegidos por las Cortes. Se atribuye a Alfonso Guerra la triste frase de “¡Montesquieu ha muerto!” No fue una muerte natural. En realidad, los socialistas lo mataron. En plena efervescencia del felipismo, la separación de poderes era visto más como un incordio que como un instrumento democrático. El derecho debía estar al servicio a los fines políticos de la nueva mayoría. Desde entonces el reparto de cromos del CGPJ es proporcional al de escaños del Parlamento. Es decir, el poder judicial está sometido al poder político.

La oposición a tan perverso sistema se reflejó en el programa electoral del PP con el que ganó las elecciones en 1994. Se comprometían a reformar el proceso de elección para que se valorasen solo la profesionalidad y experiencia como juristas de los elegidos y no sus afinidades políticas. Pero el PP incumplió su promesa porque, una vez en la poltrona, le venía bien la situación generada por el felipismo.

Ahora los dos grandes han llegado a un acuerdo para repartirse el pastel y transformar nuestra democracia en un compadreo de intereses. Del PSOE no se esperaba otra cosa. El PP, que presume de vocación regeneradora, se beneficia del juego de intereses partidistas. Sólo Rosa Díez, desde el destierro mediático al que se ha sometido a UPyD, se ha atrevido a denunciar la perversión que supone en democracia no respetar la división de poderes. Las élites políticas pactan el reparto del poder de espaldas a la sociedad y al bien común, invadiendo para ello territorios que no son de su competencia. Este proceso de degradación democrática avanza sin freno ante la pasividad de una ciudadanía que languidece entre la indiferencia y la servidumbre.

Montesquieu ha muerto. Y estos bailan sobre su tumba.

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7 comentarios:

the flying dutch dijo...

Daniel: No hables de democracia. Lo que tenemos en España se llama partitocracia, o tomadura de pelo, como quieras.

Y Alfonso Guerra, un personaje nefasto para España en los últimos años: Arrogante, totalitario y maleducado. Lo tiene todo. La frase de "montesquieu ha muerto" define a la perfección su desprecio total hacia las bases de la democracia. Un buen retrato de este sujeto.

Ya lo dijo Pablo Iglesias, fundador del PSOE: La democracia es solo un instrumento para llegar a nuestro objetivo, que es la dictadura del proletariado. Se les ve el plumero a estos del PSOE, todos son como Ruby: "Solo te respetaré si opinas como yo."

Un saludo

Aguador dijo...

Totalmente de acuerdo con el holandés. Además, ya tenemos experiencia histórica de cómo han funcionado las dictaduras del proletariado. Y lo lamentable es que el PP haya querido participar de los despojos en vez de denunciarlo.

Saludos,
Aguador

Yomismo dijo...

Montesquieu, la Democracia, la constitución del 78, España. Todo ello ha muerto desde que nos gobiernas estos nefastos personajes resentidos.

Republica Rojigualda dijo...

Yo también estoy con el holandés. Se tiende por inercia a llamar democracia a lo que hay en España, pero si uno se fija en el sistema político español llegará a la conclusión de que no hay ni ha habido nunca democracia, ni siquiera con la LOPJ de 1980, porque con casi la mitad del CGPJ (8 de 20) controlado por los políticos, tampoco es posible la separación de poderes.

En cuanto a que Rosa Díez es la esperanza de la regeneración democrática... Recuerda lo siguiente: Rosa Díez también mangonea a los jueces

Daniel Terrasa dijo...

RR:
Veo que la disputa está entre rupturistas y regeneracionistas. Por supuesto, Rosa Díez no es Dios, pero me gustaría que me dijeseis cual es la alternativa. ¿De verdad alguien confía en el PP aun? ¿No ha decepcionado aun lo suficiente? Las últimas elecciones fueron la confirmación de que entramos en un nuevo regimen (yo lo llamo progrecracia) en el que tanto PSOE como PP tienen bien aprendido su papel. A nosotros solo nos queda aplaudir o, los más pesimistas, abstenerse y abrir el periódico directamente por la página de deportes para el resto de nuestra vida.

Yo apoyo a UPyD por dos motivos, ambos de igual importancia: Uno, Porque es un partido nuevo y fresco, sin coromper y con gente muy ilusionada y voluntariosa; y dos, porque no hay otra alternativa. Es el último cartucho para tener algo lo más parecido a una democracia y poner a los nacionalistas en su sitio, es decir, al margen de las decisiones importantes.

Anónimo dijo...

Rosa Díez tiene una capacidad innata para engañar a los bobos. Lo intetó en el PSOE y no le salió bien, por eso se fue por la puerta falsa y ahora ha montado un partido personalista apropiado para su enorme ego.

Muchos peperos decepcionados han caído en sus garras. ¿Es este su caso, señor Daniel?

Aguador dijo...

Pues a pesar de la crítica implícita que va en el hecho de hablar del "enorme ego de Rosa Díez", no es menos de alabar el hecho de que esté construyendo un partido a base de unas ideas, con las que uno podrá o podrá no estar de acuerdo, al efecto de romper el bipartidismo que parecen querer imponer tanto P(SOE) como el PP de Rajoy.

De todos modos, también podría ser que el no menos enorme ego de ZP le obligara a Rosa Díez a decir algo al estilo western: "En este partido no hay sitio para los dos".

En fin, con el tiempo veremos si el proyecto de Rosa Díez se sostiene o es un fiasco. Aunque hay detalles que no me gustan, sí tiene uno que me gusta mucho: que defiende sin complejos una España en la que caben todos, no la taifa federalista en que ZP quiere convertir a España.