PAISSE (paisse@yahoo.es)

"¿No ves que la finalidad de la Neolengua es limitar el alcance de del pensamiento?" (1984, George Orwell)

16 abril 2009

Retorno a Troya


En casa estamos moviendo muebles. En agosto habrá uno más en la familia y hay que reorganizar las habitaciones. Así que mi cuarto de los libros (que también es el de la plancha) ha desaparecido para dejar paso a un dormitorio infantil de niña. Mis libros han ido a parar al incierto y húmedo exilio del sótano.

Yo tengo la manía de guardar cosas escritas entre las hojas: Recortes de periódico, artículos interesantes, reseñas, anotaciones mías... Y en el trajín del traslado se me cayó esta pequeña joya escrita por el maestro Pérez-Reverte hace cinco años y que, por lo visto, escondí en una vieja edición de La Eneida. Fue un placer releerla:

Retorno a Troya.

Nox atra cava circumvolat umbra. Me despierto con esas palabras en la cabeza,
como un soniquete. Latín, claro. Son viejas conocidas. Me ducho repitiéndolas. Nox atra cava, etcétera. Don Antonio Gil, mi profesor del asunto, me
las hizo traducir hace más de treinta años: La noche negra nos rodea con su
envolvente sombra. Cojo la toalla. De pronto me detengo, mirando en el espejo el
careto de un fulano que ya en nada se parece al muchacho que traducía a
Virgilio. Envolvente por cava suena raro: envolvente sombra. ¿Es posible que lo
recuerde mal? ¿O que la traducción que hice entonces no fuera buena? Nox atra
cava circumvolat umbra. Toda la vida recordándolo así, y ahora dudo. Siempre fue
mi fragmento favorito, el verso 360, cuando Eneas y sus compañeros, sabiendo que
Troya está perdida, deciden morir peleando; y como lobos desesperados caminan
hacia el centro de la ciudad en llamas, no sin que antes Eneas pronuncie ese Una
salus victus nulam sperar salutem que tanto marcaría mi vida, mi trabajo, las
novelas que aún no sabía que iba a escribir: La única salvación para los
vencidos es no esperar salvación alguna.

Cava umbra. El enigma me anima el día. Con los dedos hormigueantes voy a la
biblioteca, donde el viejo diccionario Spes, maltrecho pero fiel, me recuerda
que cavo, transitivo de la primera, significa cavar, vaciar, ahuecar, horadar,
ahondar. Envolver, ni por el forro. Estoy perplejo. Don Antonio Gil –tres años
de latín en el instituto después de que me expulsaran de los maristas– era un
catedrático joven y comprensivo, pero también muy riguroso. Nunca me habría
dejado pasar una alegría, pienso. ¿Y si toda mi vida lo he recordado mal?
Consulto otras traducciones. La que tengo más a mano simplifica: rodeados por
las tinieblas de la noche. No me vale. Recurramos al canon. Acudo a los estantes
de la biblioteca clásica Gredos. Volumen 166. Lo abro: La negra noche vuela en
derredor ciñéndonos en su cóncava sombra. Recristo, me digo. Doctores tiene la
materia, pero lo de volar en derredor suena pretencioso, libérrimo e inexacto.
Aunque lo de cóncava, la verdad, es más literal que envolvente. Sólo literal,
ojo. Pues lo cóncavo, si estás dentro, envuelve. Y vista la cosa desde la
perspectiva de los guerreros troyanos que se disponen a morir en la oscuridad de
la noche, que ésta sea cóncava o convexa se la debe de traer a cada uno de ellos
bastante floja. Lo que se ven es envueltos, claro. La imagen no es casual.
Caminan envueltos en la noche negra de sus vidas y su ciudad, hacia la
muerte.

Me voy a la parte menos accesible de la biblioteca, desempolvo cajas, pilas de viejos libros
desencuadernados y hechos polvo. Y al fin me alzo con el botín: mi Ilíada, mi
Odisea y mi Eneida anotadas. A. P-R. Preu Letras. Abro el Virgilio: Arma
virumque cano. Cuánto tiempo, pardiez. Cuántos años y cuántas cosas. Con
emocionada melancolía paso los dedos por las líneas de los hexámetros
virgilianos con mis trazos a lápiz marcando cada dáctilo, espondeo y cesura, y
con la traducción anotada a bolígrafo junto a cada verso. Y ahí está, en el
libro II. Nox atra cava circumvolat umbra: la noche negra nos rodea con su
envolvente sombra. No hay duda. En aquel curso 1968-69, don Antonio Gil dio por
bueno el envoltorio que dispuse para los guerreros troyanos. Sonrío, evocador.
Luego recuerdo el título de un ensayo de don Manuel Alvar: La lengua como
libertad. Sonrío más y me recuesto en la silla, pensando que tengo el privilegio
de poseer una lengua, la española, que es una herramienta eficaz y maravillosa.
Y qué profunda –envolvente y cóncava–, concluyo, es la deuda con quienes me
ayudaron a conocer sus nobilísimas claves y a utilizarla, antes de que ministros
y psicólogos imbéciles pasaran a cuchillo la formación de los jóvenes,
confundiendo renovación con igualitarismo educativo –igualitario por abajo– y
desmemoria.

Y así estoy, sentado con Virgilio, cuando regresa mi hija de clase, ve el libro y charlamos
un rato sobre aqueos, troyanos y peligrosos caballos de madera con soldados
cubiertos de bronce ocultos en su vientre. Mi vástaga estudia Historia y
Arqueología, pero en su facultad –tiene intríngulis la cosa– no puede estudiar
latín ni griego. Debe apañarse con lo que pudo estudiar en el colegio y buscarse
la vida por su cuenta. Ya lo definió Virgilio, claro: Nox atra cava
circumvolat umbra
. A todos.

Hijos de puta,
pienso, cerrando la Eneida. Hijos de la gran puta.


...

18 comentarios:

ludwig dijo...

¡ Enhorabuena por lo de la ampliación de tu familia !

¡ Te deseo lo mejor !

Daniel Terrasa dijo...

Gracias Ludwig.

Alejandro dijo...

Vaya, vaya, que fino está Ludwig últimamente. Bueno, está bien, NUNCA le haremos ascos a la buena educación y al entendimiento entre personas que piensan diferente.

Yo, aunque iba por ciencias puras, tuve que estudiar latín un (¿o fueron dos?) años.

Sinceramente, me pareció una pérdida de tiempo. (Y eso que lo aprobé con buena nota)

Me trataban de vender la moto de que era útil a la hora de aprender lenguas latinas como el francés, y yo pensaba (ya entonces) que si esas horas las dedicara a aprender francés directamente el resultado sería mucho mejor.

Siempre he pensado que hay cosas mucho más útiles que aprender en el instituto que el latín, aunque algunos profesores tienen la curiosa teoría de que las cosas útiles no hay que enseñarlas en el instituto porque ya te las enseñará la vida.

¿Por lo tanto en el instituto solo se deben enseñar cosas inútiles?!!!

No sé, no sé.

Otra cosa es que un chaval que estudie un bachillerato de Humanidades no deba estudiar latín o griego, O que en una facultad de Historia no se estudien estos idiomas.

Ahí sí que estoy de acuerdo con Pérez-Reverte, me parece como poco extraño...

Alejandro dijo...

Ahora, afortunadamente, hay una tercera opción entre letras y ciencias que es el Bachillerato de C. Sociales que da acceso a carreras como psicología, periodismo, economía,... sin necesidad de estudiar altos niveles de física o química ni latín o griego.

Joven Madrileño dijo...

Felicidades Daniel y buen artículo el de Reverte, aunque como comprenderás, servidor no ha estudiado latín, aunque tampoco le ve mucha utilidad. La educación que se da en colegios e institutos deja bastante que desear en comparación a la formación de hace varias décadas, pero bueno, ya se sabe cómo les pone a los socialistas la igualdad por abajo.

Daniel Terrasa dijo...

Yo también estudié latín en el instituto, me gustaba y sacaba buenas notas, pero la verdad es que no me ha servido de mucha utilidad después. Pero vamos, igual que las derivadas y las integrales.

Luego está lo de estudiar por el puro placer de aprender, pero esa moda se está perdiendo.

Aguador dijo...

Ante todo, felicitar al amigo Daniel por el estado de buena esperanza de su esposa, que felizmente coronará en julio, si Dios quiere, con otro vástago.

En cuanto al latín, me gustaría recordar dos cosas: es la lengua madre de las llamadas lenguas románicas y, aparte de facilitar que los nativos de Cabra (Córdoba) se llamen egabrenses y no otra cosa, su estudio permite el dominio de la lengua española: no solamente en cuanto a las faltas de ortografía, que siempre serán menos, sino también en la elegancia de la expresión y el uso y elección de las palabras en cada momento. El latín es una lengua que ayuda a estructurar la mente y quizá por eso la han "barrido" de la enseñanza (de la pública, al menos).

No es de extrañar que, hoy por hoy, que se han barrido el latín y el griego de la enseñanza porque "son lenguas muertas", haya licenciados que no sepan redactar con corrección y que además cometan faltas de ortografía impensables hace 20 años. Que además tengan la zafiedad como timbre de gloria es signo de los tiempos, influencia de la tele-basura y deseo de los gobernantes, pues un pueblo zafio es más fácil de "gobernar".

ludwig dijo...

pues un pueblo zafio es más fácil de "gobernar". Esas palabras son muy parecidas a las que dijo Che Guevara : 'Un pueblo ignorante es facil de manipular'.
De hecho el regimen de Castro, aunque tenga algunos defectos,hay que reconocerle el mérito de haber conseguido que los cubanos sean un pueblo culto.

Por primera ves estoy de acuerdo contigo Aguador.

También estoy de acuerdo contigo en la inmportancia del latín y el griego ,y me parecería bien que se enseñaran en la escuela.

RAUL dijo...

Felicidades Daniel, ahora es cuando empiezan las preocupaciones de verdad.

Daniel Terrasa dijo...

Este nuevo Ludwig me gusta, esperemos que no sea flor de un día.

Si hay algo por lo que vale la pena hacer esfuerzos es por los hijos. Uno piensa en lo que desea para ellos y lo primero es que sean felices y no les falte de nada.

Como llegará el día en que su felicidad no dependerá directamente de nosotros, lo único que podemos hacer es aspirar a darles una educación adecuada y convertirlos en personas preparadas para sobrevivir en un entorno que siempre será hostil, porque la vida es eso: supervivencia. Démosles las armas para defenderse (capacidad para pensar por sí mismos, libertad para tomar decisiones, respeto a los demás, fuerza para resistir a las adversidades y para defenderse) y luego, dentro de nuestras posibilidades, intentemos que nuestra sociedad sea lo más sana y justa posible.

Menudo discursito me ha salido, joder.

Raul:
Toda la razón. En cualquier caso, la niña tiene ya un hermanito. La spreocupaciones "de verdad" empezaron hace 5 años, amigo.

Alejandro dijo...

A ver Aguador:

Tú mismo reconocerás que estudiar una lengua porque ayuda a "estructurar la mente" es un poco excesivo.

Si es porque ayuda a dominar la lengua española; pues bien, esas horas de latín, añadámoslas directamente a Lengua Española. Siempre será más eficiente.

En cuanto al problema de las faltas de ortografía. Estas se evitan leyendo. MUCHO.

El problema es que muchos licenciados no se han leido en su vida más que los libros obligatorios en la carrera (y eso con suerte).

En muchos casos tienen que escribir palabras que nunca antes habían visto escritas anteriormente. Así es muy fácil equivocarse.

Y aquí podríamos hablar muy extensamente de las iniciativas de fomento de la lectura que se hacen en la enseñanza secundaria (ESO y Bachillerato). Se ven cosas bastante alucinantes, pero esto daría para varios posts. A mi me interesa mucho el tema, si quereis podemos debatirlo.

Alejandro dijo...

En cuanto al tema de la educación en general, hay un libro (que aunque parezca chorras) es bastante interesante.

Seguro que os suena, es "Antología del disparate".

El libro, que tiene ya bastantes años, es un divertido compendio de chorradas que ponen (ponían) los alumnos en los exámenes.

Pero lo interesante es que más de un tercio del libro es el prólogo, donde el autor, un profe de instituto de los de "toda la vida" analiza las causas del eterno fracaso escolar de los estudiantes españoles (cada día más agudizado).

Brevemente su tesis, que comparto, es que los alumnos adquieren (o se pretende que adquieran) una infinitud de conocimientos (contenidos) mientras que no tienen las habilidades básicas necesarias para comprenderlos, asimilarlos, estructurarlos ni utilizarlos.

Los estudiantes saben una cantidad de cosas sorprendentes cuando no saben leer con corrección (es decir, comprendiendo lo que leen), expresarse por escrito con un mínimo de soltura, o discutir un tema con un mínimo de lógica.

No saben hilvanar dos palabras en público. No pueden colocar acontecimientos históricos en su contexto ni emplear los conocimientos adquiridos en una materia para resolver los problemas planteados en otra.

Pero "saben" integrar y derivar, resuelven problemas matemáticos complicadísimos (si les das las ecuaciones hechas, no les pidas que "planteen" el problema partiendo de un texto) o conocen (¿conocen?) la diferencia entre rocas metamórficas y no metamórficas (por decir algo).

Es decir, en mi opinión (y la de otros muchos), el sistema educativo requiere una revisión y una reforma de verdad, no las mierdas que se han venido haciendo hasta ahora, y estas reformas no deberían pasar, posiblemente, por estudiar latín o griego.

Perdón por el rollo.

Aguador dijo...

De hecho el regimen de Castro, aunque tenga algunos defectos,hay que reconocerle el mérito de haber conseguido que los cubanos sean un pueblo culto.Debe ser por eso que el que puede se larga de Cuba, bien sea en avión o en balsa... Y debe de ser por eso que los rojos de aquí, cuando la disidencia cubana quiere organizar algún acto, hacen acto de presencia para reventarlo...

Salvo a los progres subvencionados, no he oído a nadie hablar bien del régimen cubano.

Smyslov dijo...

Yo soy de ciencias, no estudié latín ni griego.

Pero si de lo que hablamos es de educación, puedo decir que tengo amigos profesores de Bachillerato en colegios públicos y privados, y me comentan con cierta frustración cómo de año en año han de bajar el nivel de exigencia para no tener que hacer repetir curso a un porcentaje demasiado escandaloso de alumnos.

Luego nos llegan a la universidad con ese nivel, y así salen algunos diplomados/licenciados.

Creo que de cada vez tenemos a más individuos especializados en una disciplina pero menos nivel global, lo que antes se llamaba cultura general. Es a lo que vamos, no se forman personas, no se les enseña a pensar, eso no le interesa a nadie.

Y estoy de acuerdo con Alejandro: Cuánto más se lee mejor se escribe. Algunos escritos de gente con carrera son simplemente sonrojantes.

Alejandro dijo...

Respecto a lo del fracaso escolar, parte del problema es que el modelo español es, en mi opinión y como ya he dicho, completamente erróneo.

Las diferentes reformas no han sido más que maquillajes que, en ningún caso, han tocado la esencia del sistema.

Por otra parte, hay gente como por ejemplo mi admirado Savater (Ver "El valor de educar") que defienden que en nuestra sociedad (no sé si sólo en la española o es generalizado) se han perdido dos principios fundamentales:

El principio de autoridad y el principio de esfuerzo.

Uno de los rasgos fundamentales que definen la madurez (ese concepto tan "pasado de moda") es la capacidad de diferir el placer o la recompensa inmediatos a cambio de un bien posterior y más apetecible.

Como digo, esto está pasado de moda. Lo queremos todo y lo queremos ya. La publicidad emite constantemente mensajes que invitan al placer inmediato y sin esfuerzo ¿por qué esperar?

Los padres actuales (sobre todo los que ahora superan los 35-40)han carecido de algunas libertades y de algunas comodidades y no quieren que a sus hijos les falte de nada.

Me lo decía hace poco una madre preocupada por su hijo (20 añazos ya): "¿Por qué le iba a negar nada si lo que quería es que fuera feliz?"

El resultado es que a los chavales les cuesta muchísimo invertir esfuerzo, constancia y sacrificio en cualquier cosa. Y así nos va.

Anónimo dijo...

Buenas noches a todos!

Hace mucho tiempo que leo el blog de Daniel, pero nunca he posteado, eso sí, una vez le mandé un email pelotero dándole la enhorabuena por el blog :P

A lo que venía. Puesto que esta entrada es sobre educación me gustaría aportar mi experiencia como maestro de educación primaria que soy.
Estudié mi carrera (si la puedo llamar así) en la U.I.B. (Universitat de les Illes Balears)y, en mi opinión, al menos en magisterio, nos estafan.

Soy un chico joven, me faltan un par de años para el cuarto de siglo, y soy un claro exponente de esa generación de la L.O.G.S.E., pasando cursos tocándome las narices... Entonces llegue a la universidad y en tres años de carrera solamente me enseñaron conceptos matemáticos, lingüísticos y sociológicos sin ninguna aplicación a la enseñanza de niños de primaria. Además de esto, el clarísimo acoso y derribo a la lengua castellana : De las 26 asignaturas que hice solo 2 eran en castellano, Lengua Castellana I y Lengua Castellana II. Y se queja de esto un mallorquín de pueblo de familia completamente mallorquina.

Si ya de por sí esto es triste, más triste es aún que no nos enseñaran a enseñar, ni a mediar conflictos, ni saber qué hacer en una situación en que 4 niños den problemas, nada de técnicas de modificación de conducta, de control de la clase, de hábitos de comportamiento, temas transversales, NADA. Únicamente cosas que no se enseñan en primaria...

Entonces, acabé mi diplomatura y entré en un colegio y me di cuenta de que no había aprendido nada. Bien es cierto que cualquier persona que empieza en un trabajo no sabe nada por mucho que haya estudiado, pero yo no es que no supiese, es que ignoraba muchísimas cosas que veía dentro de la clase y que nadie en tres años se había molestado en enseñarme. Al final acabé aprendiendo más de los niños en tres semanas, que en tres años de carrera.

Por todo esto creo que, como dice Pérez-Reverte, la formación está pasada a cuchillo. Y la cosa irá a peor...

Alejandro dijo...

Estimado anónimo:

Me gusta mucho tu intervención. Todo un testimonio de primera mano.

Lamento decirte que tu caso pasa en otras carreras. En mis tiempos podías estudiar Empresariales (actualmente LADE no sé como estará) donde se estudiaba Derecho del Trabajo y no ver ni una sola nómina, o Régimen Fiscal sin saber hacer una declaración de la renta.

Me temo que todo sigue igual, por ello la Universisad va perdiendo adeptos a favor de la FP (y a favor de vivir de los papás sin hacer nada también, para que engañarnos).

El problema es que la profesión de maestro (maestro de primaria, qiero decir), tan denostada e infravalorada, es una de las más importantes que se puede hacer en nuestra sociedad.

De esta profesión depende gran parte de nuestro futuro (para empezar depende lo que puedan conseguir los docentes que vienen detrás) y por lo tanto deberiamos asegurarnos que tenemos profesionales motivados, formados, bien pagados y considerados por la sociedad.

Como dice Savater (y perdón por citarlo tanto): "¿Qué somos los catedráticos de Universidad, los periodistas, los artistas y escritores, incluso los políticos conscientes, sino maestros de segunda que nada o poco pueden hacer si no han realizado bien su tarea los primeros maestros, que deben prepararnos la clientela?"

Por ello la deficiente formación universitaria, tan generalizada, es mucho más grave en el caso de los maestros.

Completamente de acuerdo, amigo anónimo, si los que tienen que hacerlo (los políticos) no se ponen de acuerdo en hacer una reforma profunda, consensuada y meditada (y por una vez escuchando a los docentes que son los que de verdad conocen el tema) de la educación, "la formación está pasada a cuchillo".

Daniel Terrasa dijo...

Anónimo:

Me alegro de que por fin te hayas animado a comentar aquí. Recuerdo bien tu amable mail. Cuando uno escribe, lo que sea, es una enorme satisfacción que te lean y te feliciten.