PAISSE (paisse@yahoo.es)

"¿No ves que la finalidad de la Neolengua es limitar el alcance de del pensamiento?" (1984, George Orwell)

20 noviembre 2009

El hijo pródigo


Era la primavera de 1981 y yo asistía a catequesis como hacían todos los niños de mi edad antes de la primera comunión. Allí, una soleada mañana de sábado en la que hubiera preferido estar en la calle jugando a fútbol antes que sentado oyendo al cura, escuché por primera vez la parábola del hijo pródigo. No la entendí cuando tenía ocho años y hoy con treinta y seis sigo sin entenderla.

La historia es bien conocida: Un padre y sus dos hijos. El menor, harto de trabajar para la familia, pide la cuenta y se va en busca de diversión y aventuras; el mayor se queda y sigue trabajando para su padre. Al cabo de un tiempo el rebelde regresa con las orejas gachas y sin un duro. El padre lo perdona. El otro hijo no entiende nada: Ha estado trabajando todo el tiempo mientras su hermano se divertía y ahora el padre perdona sin más al díscolo y los trata a los dos igual, así que protesta y encima ¡Se lleva la bronca del padre!

Aquello no tenía ni pies ni cabeza. Ya sé que el cristiano debe perdonar siempre y tal, pero... ¿No supone eso al mismo tiempo cierta injusticia para el otro hermano? El mensaje que yo extraje fue: Si al final siempre te van a perdonar hagas lo que hagas, ¿para qué seguir las reglas? Seguramente había algo que yo, como niño, no alcanzaba a comprender. Tampoco encontré a nadie que me lo supiera explicar bien. Si el cura que nos daba la catequesis (don Simón, para más señas) me hubiera dedicado algo de su atención en este tema lo mismo no sería ahora yo el ateo descreído en el que me convertí.

Toda esta reflexión puede parecer trivial, pero me ha acompañado siempre y he visto cómo se repetía la historia muchas veces. Yo he cometido muchos errores a lo largo de mi vida y he pagado por ellos. Sin embargo, hay personas (de mi propia familia, de mi entorno laboral, amigos...) a los que siempre les ha ido bien yendo por el lado oscuro. Incluso se da la paradoja de que están mejor vistos que yo mismo dentro de mi familia o en mi trabajo. Hay personas que saben venderse muy bien, expertos en automarketing. Son los verdaderos triunfadores de la vida. Hay quien piensa ingenuamente que el tiempo pone a cada uno en sus sitio. Eso es falso. Como reza la famosa sentencia de Edmund Burke: "El mal triunfa cuando los hombres buenos no hacen nada". Ellos se mueven y los demás nos quedamos como bobos mirando.

¿Quejarse? No sirve de mucho. En este mundo buenista e idiotizado, a los "hermanos mayores" como yo, los que trabajamos, pagamos y aguantamos, no nos dejan ni el derecho al pataleo: Si te quejas, te recriminan tu falta de solidaridad o generosidad. Eres un egoísta y un envidioso. En otras ocasiones un facha. Solo por defender aquello tan viejo de que hay que ser bueno, pero no idiota. Inexplicablemente eres más egoísta que el "hermano menor" que se fundió en fiestas la mitad de la herencia paterna. Si sigues el camino recto, es porque eres gilipollas. Nuestra sociedad premia al listillo, al parásito y al trepa. Así tenemos después los políticos que tenemos.

No tratemos de entenderlo. Aceptemos que el mundo es así de injusto y que como dice mi madre: "Más vale caer en gracia que ser gracioso". Yo ya no me quejaré más, pero tampoco me apiadaré de las desgracias de aquellos que se las buscan solitos. Al fin y al cabo la piedad es para los cristianos. A ellos se la dejo. Ya administraré yo mi solidaridad y generosidad según mi propio criterio.
...

10 comentarios:

Carlos56 dijo...

Uuuufffff! Cosa seria esta entrada.

Efectivamente la biblia, las religiones en general, tienen cuestiones difícilmente explicables desde la racionalidad. Por eso mismo muchos, al igual que tú, nos consideramos más fuera que dentro; sin que eso suponga renunciar a ciertos elementos culturales de la civilización judío-romano-cristiana.

Para empezar. Entiendo que la parábola hacía referencia a los sentimientos del padre y no a la justicia. Es inevitable, y tú como padre lo vivirás, que cuando un hijo rectifica en una actitud que considerarás equivocada sientas una satisfacción, proporcionalmente grande a la magnitud del error enmendado. Curiosamente los padres tienden (tendemos) con la edad, a ser más permisivos con aquellos hijos que más problemas nos causan, con los que más veces nos han forzado a enmendar sus entuertos.

Pero esto vale para los padres o aquellos otros que se relacionan en la esfera afectiva. No es nunca trasladable a la esfera social pues, como dejas claro, arrasa con todo concepto de justicia estableciendo un principio de irresponsabilidad universal (el arrepentimiento excusa de las consecuencias).

No obstante, si no recuerdo mal, a los condenados a muerte el sacerdote les concede la ocasión de arrepentirse. Si la aprovechan entran en el Reino del Padre, pero no por ello se libran de la ejecución de la sentencia. Creo que esta perspectiva pone cada cosa en su sitio: A Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.

Un cordial saludo. Carlos56.

Daniel Terrasa dijo...

Amigo Carlos,

En efecto, esta entrada tiene dos vertientes. Hablo de lo general y lo particular, relacionándolo todo porque es imposible desvincularlo. Las injusticias lo son independientemente del ámbito en el que se produzcan.

Ya sé que la "moraleja" de la parábola es el perdón y el amor incondicional de padres a hijos. Eso no quita, como digo, que lleve implícita una carga de injusticia. Un padre puede ser muy amoroso y resultar injusto, y por tanto equivocado.

Mis hijos son pequeños y no puedo opinar más allá. Supongo que lo que dices sobre la proporcionalidad entre el error y la satisfacción del arrepentimiento es cierto. De momento, entre amor y justicia, elijo lo segundo, ya que la injusticia desemboca siempre en discordia.

Ampliando más la idea sobre la generosidad mal entendida, me parece simplemente inaceptable que, en nombre de este ideal tan difuso se concedan permisos de fin de semana a violadores, se les paguen rescates a piratas, se negocie con terroristas, se consienta a los corruptos, se regale dinero a los bancos, etc. A la gente honrada y humilde les están vetados esos honores. A ellos les corresponde la función de trabajar, pagar, sostener el chiringuito y callar.

Un saludo

Carlos56 dijo...

Amigo Daniel:

Cierto lo que dices. Pero creo que hay que ser muy cuidadoso con “la justicia” en el ámbito privado. En esa esfera yo prefiero utilizar el término “equidad”, a cada uno según sus méritos, en contraposición a justicia, a cada uno según su derecho. Los “derechos” en la vida familiar son un campo de minas… lamentablemente comprobarlo es cosa de tiempo.

La cuestión, para mí, es que no hay problema en distinguir dos planos.

Por un lado el emotivo que queda reservado para la esfera íntima, personal. A un hijo deberá enseñarle el sentido de justicia y para eso deberás de ser justo… pero lo que espera de ti, lo que todos esperamos de un ser querido es el perdón de las culpas. Ese perdón no tiene por que ir acompañado de la exención del castigo, obviamente.

Por otro lado en el social, donde debe prevalecer una cierta racionalidad. Los reconocimientos de méritos y deméritos deberán atender a la finalidad de promover actitudes sociales positivas. La necesidad humana de seguridad se traducirá en la adquisición de derechos y estos darán paso a la justicia.

En estos momentos asistimos a una curiosa amalgama donde están banqueros, sindicalistas, políticos… gentes del régimen que en definitiva coinciden en la necesidad que tienen de que su chiringuito no se les caiga. Todos ellos precisan mantener anestesiada y carente de responsabilidad a la población. Este es el campo abonado para que aflore la actitud “paternalista” de determinadas ideologías, que esconden detrás un tremendo totalitarismo pues pretenden, primero exculpar al individuo, para luego declararlo irresponsable y por último secuestrarle su capacidad de decisión. Es, en resumidas cuentas, un atentado contra la libertad del individuo al que tiende a privar de las recompensas y los prejuicios de sus decisiones.

Un cordial saludo.

Smyslov dijo...

Creo entender que el tema del post -por cierto, cada vez está usted más críptico, Daniel- no es tanto la realación padre-hijo como el tema de la excesiva tolerancia hacia los que se saltan las normas. Eso hace que los que sí las siguen se queden a veces con cara de tontos.

El perdón, la rehabilitación, el arrepentimiento, la reinserción... Son bonitas palabras pero tan prostituidas que han perdido gran parte de su significado. En este sentido estoy con Daniel.

Sin embargo, lo de la justicia trasladada al ámbito de las relaciones personales es meterse en un jardín importante. Ahí rigen otras normas que ponemos los propios sujetos de estas relaciones. Cada casa, cada familia, cada grupo de amigos es un mundo.

Y por último, en lo laboral, todos conocemos ejemplos de gente que no merece los cargos y recompensas que recibe. No sea ingenuo Daniel: Eso es la jungla, no hay reglas. No hay buenos ni malos, solo fuertes y débiles. Hay que matar o morir.

Un saludo

Claudedeu dijo...

A mí también me aborrece quejarme. De hecho, llegará un momento en que deje de decir esta boca es mía, porque entre tanto "hermano menor" no dará tiempo a aprenderse las fechorías de todos, y la amnesia hace un bien general en ciertas ocasiones.

Aguador dijo...

Off topic:

Yo creo que el amigo Daniel se está reservando para cuando pueda escribir algo un poco menos "críptico" sobre las más que revueltas aguas de UPyD. Me he llevado una desilusión, aunque no tanto con el partido, puesto que si está Daniel seguro que hay buena gente allí; sino con, al parecer, Rosa Díez y algunos otros cargos que repiten los errores "de toda la vida" de los demás partidos (y como quien dice, nacieron "ayer"). Espero que la cuestión se coja a tiempo y UPyD no sea un Ciutadans bis...

Saludos,
Aguador

Beethoven dijo...

A Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.


Estoy de acuerdo contigo, Carlos56.

Lo que has dicho es aplicable a Rouco Varela y sus seguidores.
No tiene sentido que los obispos entren en valoraciones que competen exclusivamente a los políticos, ni mucho menos es concebible que hagan campaña a favor de un determinado partido político ,ni menos aún que utilicen el púlpito para erosionar al gobierno.

Carlos56 dijo...

Hay coincidencias que sonrojan.

La frase citada no es mía. Si no del Nuevo Testamento. Creo que se le atribuye a Jesucristo en un momento en que se intentaba que entrara en contradicción entre las obligaciones morales, o religiosas, y las civiles, o políticas. Si no recuerdo mal sus oponentes dialécticos eran los llamados fariseos.

Para lectores no avisados, los fariseos eran hombres presuntamente religiosos, del judaismo, que se limitaban a respetar ciertas formas sin entrar en el fondo. Son gentes de una doble moral, una pública y otra privada.

Son fariseos actuales aquellos que, por ejemplo, se proclaman progresistas y demócratas, y pretenden silenciar la voz de cualquier oposición. Ayer apelaron a la responsabilidad, antes de ayer al patriotismo, y hoy, aquí, a que de política solo hablan los políticos.

Y ¿qué ocurre con los sindicalistas o los conocidos como artistas? ¿tienen el DNI de color distinto, lo que les permite hablar de política? y si hoy permitimos que silencien a los representantes religiosos católicos ¿A quién intentarán acallar mañana? ¿cuál será el argumento para que otra voz, la mía la o la suya, deje de oírse?

Poco se ha podido entender cuando de mi exposición de en lo privado la equidad, en lo publico la justicia, se puede deducir una pérdida de libertades.

No Sr. Beethoven, aquí no se aplica la propiedad simétrica, usted estará de acuerdo con migo (¿y con Jesucristo?), pero yo no lo estoy con usted: Ni en lo que aquí señalo, ni en muchos otros aspectos de su alegato.

Aguador dijo...

Y a mayor abundamiento: simplemente por el hecho de ser ciudadanos ESPAÑOLES tienen DERECHO A OPINAR. Que guste lo que opinen o no es otra cuestión. Pero esa forma maniquea (por parte de la izquierda) de dividir a la gente en plan "tiene derecho a opinar si opina como yo" no es de recibo en democracia. Claro que "izquierda" (sobre todo la zapatera, que es "línea Moscú") y "democracia" son conceptos que no casan bien...

Antón Piru Lero dijo...

ni mucho menos es concebible que hagan campaña a favor de un determinado partido político

Por más que busco no encuentro el comentario de Ludwig quejándose de esto mismo cuando la Junta Islámica pidió el voto para el PSOE en las pasadas elecciones del 9M...