PAISSE (paisse@yahoo.es)

"¿No ves que la finalidad de la Neolengua es limitar el alcance de del pensamiento?" (1984, George Orwell)

22 diciembre 2010

Matones

Hace unas semanas andábamos preocupados en casa por algunos problemas que mi hijo de siete años estaba teniendo en el patio del colegio. Les explico: ahora se han puesto de moda entre los chavales las cartas de Bob Esponja (en mi época se estilaban más los cromos de fútbol), cartas que los niños coleccionan e intercambian en la hora del recreo.

El problema era que mi hijo y sus compañeros eran perseguidos y acosados por los de la "clase de los mayores". Les cogían de uno en uno y les obligaban a darles las cartas o de lo contrario recibían los consabidos empujones y golpes. Mi hijo nos contó que cada día tenía problemas con estos chavales, que son un par de años mayores que él. Fue un día antes de irse a la cama cuando nos explicó bastante alterado cómo diariamente le acorralaban en el patio (¿qué están haciendo los profesores mientras? Buena pregunta) y le amenazaban con pegarle si no les daba la carta. Mi hijo se negaba y por tanto recibía su dosis de empujones, patadas e insultos. El niño estaba lógicamente agobiado.
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Cuando nos contaba esto, a su madre y a mí nos hervía la sangre, pero no era cuestión de demostrarlo ante él. Somos adultos, aunque en ese momento se te pasa por la cabeza presentarte en el colegio y montar un buen pollo. Mi mujer le decía: "díselo a la profesora", pero mi hijo, con una lógica aplastante, respondía: "si hago eso me llamarán chivato". Y todos sabemos que nadie soporta a los chivatos.
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Ya solos mi mujer y yo, tratamos de decidir lo que había que hacer. Ella pensaba que había que ir a hablar con la profesora y con los padres de los otros niños, pero yo era de otra opinión. Por desgracia, esto que ahora llaman bullying ha existido siempre. Así que al día siguiente hablé con mi hijo por mi cuenta y le pedí que me repitiera la historia. "¿Tú les diste la carta?" le pregunté. Me dijo que no, que la carta es "supervaliosa" y no se la podía dar a nadie. Entonces le solté el consejo paterno de rigor, diferente al que seguramente le habría dado su madre. Le dije: "Lo has hecho bien. Si les das la carta porque te amenazan o porque tienes miedo de que te peguen, te conviertes en su esclavo. Saben que podrán abusar de ti siempre porque les tienes miedo. Así que si te insultan y te pegan, tú aguanta. Lo más importante es que sepan que no les tienes miedo, ya se cansarán y se meterán con otro. Tú no tienes que tener miedo nunca de nadie."
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No, esto no es una moraleja típica de las teleseries americanas. Yo he sido niño y he pasado por situaciones similares. Las niñas tienen otra forma de relacionarse diferente a la de los pequeños machos de la especie, por lo que pienso que mi mujer no podía entender la cuestión tan bien como yo. Le di este consejo porque creo en él y porque le servirá también para su vida como adulto.
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A mí, cada vez que he utilizado la estrategia de la sumisión (otra forma de la famosa appeasement policy) me ha ido mal. Me ha costado mucho aprender que a los abusones no hay que tenerles miedo. Ya de adulto pude encontrarme con algún ejemplar de matón de patio, primero en la mili y luego en el ámbito laboral. En concreto un tipo despreciable que trataba (y trata) a la gente como basura solo porque estaban a sus órdenes. Un personaje de esos que asciende laboralmente por la vía del enchufe y no por méritos, y que por tanto está permanente acomplejado hacia los demás, a los que ve como una amenaza constante. Le llamámabos "el capataz" y nos lo imaginábamos a caballo en alguna plantación tropical golpeando con su látigo a algún esclavo.

Como a otros, el tipo intentó pisotearme y humillarme varias veces, pero yo no podía permitir eso. No podía permitirme tenerle miedo. Seguramente enfrentarme a él y plantarle cara me costó una buena serie de problemas que tuve después, pero yo siempre entendí que estaba ante un matón de patio de colegio, aunque el tipo tuviera cuarenta y tantos años. Un vulgar matón frente al cual la estrategia de ceder y callar no sirve para nada. Eso es lo que uno tiene que hacer ante los abusones: plantarles cara y demostrarles que no se les tiene miedo. Seguramente nos llevaremos algún que otro golpe, pero nuestra dignidad quedará intacta. Y al fin y al cabo, se puede vivir con golpes y cicatrices, pero vivir sin dignidad puede resultar insoportable.

Felices Fiestas.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Gran relato y gran consejo. Las pequeñas historias están llenas de grandes verdades.
Todos hemos sufrido alguna vez a un capataz de esos.

Feliz Navidad

Julia

Pedro dijo...

Eso esta muy bien pero si de paso se le da un par de hostias tampoco está de más. Y dile a tu hijo que si les pega, lo haga con una patada en los huevos y se asegure de que no se levante.

Bon Nadal.

Pedro

Pedro dijo...

Reflexión tardía: ¿no se lo puede decir a la profesora porque entonces lo llaman chivato y los chivatos no gustan? Entonces lo que estas enseñando a tu hijo es que el "crimen" no paga y los abusones quedan impunes. La profesora en el colegio es , o debería ser, la figura de autoridad y debería castigar a esos abusones. Pero si no lo sabe (porque no iras a ser tan ingenuo de pensar que están todo el tiempo pendientes de tu hijo, tienen más niños que vigilar) no puede ejercer esa autoridad.

Piensa en esto: si te atracan por la calle, ¿lo denuncias o te vas a casa con tu orgullo machado pero con la dignidad intacta?

Lo de la dignidad y el honor queda muy bien en las películas pero en el mundo real a veces es un lastre.

Saludos.

Daniel Terrasa dijo...

Si le das como tú dices un par de hostias a los abusones de turno, lo más probable es que te las devuelvan con intereses. Tampoco hay que ser gilipollas.

Hay más dignidad en aguantar los golpes que en lloriquear y suplicar que no te peguen más.

Lo de "el crimen no paga" da para hablar mucho. Hace años que tengo la duda -se lo cuento a todo el mundo- de si a mi hijo le tengo que explicar el mundo como un lugar justo donde todo funciona (los malos van a la cárcel, los políticos son honrados, etc.) o la verdad de las cosas.

Por último, la dignidad de uno (lo del honor lo has puesto de tu cosecha) es muy importante. Si suena cursi llámalo de otra manera, es igual. Mi hijo es aun pequeño pero con los años eso se convierte en un problema que no te deja dormir por las noches: el estar en paz contigo mismo y no sentirte o dejar que te hagan sentir una piltrafa.

Eduardo de la Fuente dijo...

Callar y retroceder, ¡JAMÁS!. A veces hay que estar dispuesto a encajar una hostia.

Te preguntas dónde andan los profes en el recreo.... Si a tu hijo le roban los cromos en catalán seguro que se considera una actividad "normalizada".

Un saludo y Feliz Navidad.

Anónimo dijo...

Señor Daniel Terrasa, ¿Cuándo se dará de baja en UPyD? Los ex miembros de la Agrupación Local de Palma están en ello, después del pucherazo producido. No lo van a tener fácil estos que se hacen llamar demócratas.

Daniel Terrasa dijo...

Sr. Anónimo,
si fuera usted tan amable de hacerme llegar las pruebas irrefutables y definitivas de que se ha producido "pucherazo", le presento mi baja ipso-facto.

Ahora bien, si se trata de los habituales infundios sin argumentos, aquello tan viejo de "calumnia, que algo queda", no me haga perder el tiempo.

Por cierto, hablando de credibilidad, usted ganaría mucho si saliera del anonimato y diera la cara cuando hace acusaciones tan graves como esa.

Otro anónimo dijo...

Qué curioso: hablas de matonismo y aparecen los anónimos que hablan de pucherazos, "no lo van a tener fácil", etc... Si es que los excitas, Daniel.

Carlos56 dijo...

Amigo Daniel:

El centro educativo es una jungla para el crio. No es cuestión de la vigilancia del profesorado. En cualquier esquina, cualquier rellano de escalera, en cualquier servicio, el grupito de matones (cándidos hijos del alma por lo demás para otros padres) le pueden apretar las tuercas al más pintado. Emplearán para ello la violencia física, o la psíquica, la clave está en pisotear el amor propio de la víctima, en degradarlo de forma que no sea un competidor por el dominio del grupo.

No creas que, hoy por hoy, las niñas son diferentes. El hecho de que tengan una madurez intelectual y emocional por encima del 20%, con la misma edad, en relación a sus compañeros, no las convierte en esencialmente distintas sino, en esencialmente mas hijas de p. Ellas emplearán los mismos recursos a la violencia física y serán más retorcidas y refinadas en sus acosos emocionales.
La diferencia radica en chicos y chicas no son competidores por el mismo nicho, con lo cual nosotros no solemos darnos cuenta de su mala … ¿cómo diría yo?

El consejo que le has dado a tu hijo no es malo. No obstante, cuando te sea posible, hazle saber ciertos matices:

1. La gente no es matona o víctima. Cualquiera puede caer en esas actitudes, a veces de una manera totalmente irreflexiva (ahí tienes a tus anónimos). Lo odioso no son esas personas, son esas actitudes.

2. Explícale que el mantener esa dignidad intacta no puede convertirse en el santo grial de una vida. A veces comprenderá que ha metido la pata o que tuvo que tragarse esa dignidad por no causar daños mayores. Por eso no se terminó el mundo, ni su derecho a aspirar a algo mejor.

En definitiva que huya del matonismo y que comprenda que el respeto a uno mismo no le debe llevar al sinsentido de convertirlo en un mártir sin causa.

Por cierto ¡Feliz Navidad! Para ti, tu familia y a todos los que se acerquen a tu blog.

Daniel Terrasa dijo...

Carlos 56:

Gracias por el comentario, como siempre sensato y mesurado.

De todos modos, cuando me refiero a la dignidad simplemente hablo de eso, de conservar su dignidad como persona, no de defender obcecadamente verdades absolutas. Tener o no razón es una cosa y que te pisoteen otra distinta.

Tal vez debería haber hecho una introducción explicativa del caracter de mis hijos: mientras que a la pequeña hay que ponerle límites, al mayor hay que animarle continuamente y alimentar su autoconfianza, por eso le repito lo del miedo: nunca hay que tenerle miedo a nadie, ser prudente y tener vista para evitar los conflictos sí, pero de miedo nada.

Y menos miedo de esta gente. Tú dices que lo odioso son las actitudes, no las personas y seguro que todos hemos caído en ellas alguna vez. Completamente de acuerdo. Sin embargo a algunas personas, a base de repetir una y otra vez esas actitudes, se convierten también en odiosas.

De nuevo gracias por pasarte a comentar por mi blog, es siempre un placer leerte.

Feliz Navidad

Tomas Anibal de todos los santos dijo...

Mi madre tuvo que lidiar tambien con el hecho de que su benjamin sufriera el mismo problema hace treinta y tanto años. Pues se busco una buena academia de artes marciales, que ademas de insuflarle el amor a la disciplina y el deporte a su "enano" le sirvio a este ultimo para insuflarle la cara a los matoncitos de 3/4 que no veas como lloran y claman clemencia cuando muerden el polvo.
Igual tu filosofia es muy valida...
Buon Natale