
Dinero sucio -le dije mirándole a los ojos. Pude leer en su rostro sorpresa y después furia por el agravio recibido. ¿O tal vez vergüenza? Me contaba que había ganado no sé cuántos miles de euros por vender un piso. El detalle está en que el vendedor de pisos en cuestión no es sino un empleado de banca metido a pasapisero inmobiliario. Una de esas profesiones raras surgidas en esta extraña era post-burbuja.
Conozco a muchos empleados de banca. Desde directores y analistas de riesgos a simples cajeros de sucursal de barrio, la fiel infantería. Algunos de ellos son familiares míos. Es una fauna variada en la que se cuentan personas honradas, con principios, mezcladas con sujetos sin ningún tipo de escrúpulos, igualados todos ellos por los "colores" de su empresa y las directrices que de sus cúpulas reciben y repiten como mantras inviolables. Ya saben como va esto: se repite una mentira un millón de veces hasta que se convierte en realidad. Goebbels dixit. Lo negro de repente es blanco y punto pelota.
Trato de explicarle cómo veo yo el asunto: tu comisión es dinero sucio porque viene de vender un piso que el banco se ha apropiado tras la ejecución de una hipoteca y mediante el preceptivo desahucio. Detrás de esa comisión tuya hay un drama, una vida jodida y probablemente un engaño. Sí, ya lo sé: nadie puso una pistola en la cabeza al tipo que firmó la hipoteca, pero quizá hubo un sonriente y engominado empleado de banca que se aprovechó de la candidez o la estupidez de alguien sabiendo que le estaba metiendo en un agujero del que no podría salir.
De acuerdo... Es posible incluso que este pobre pepito se mereciera su desgracia por codicioso ("¡yo también tengo derecho a un adosado y un BMW!") o por tonto, por no pararse a pensar que eso de cobrar 3.000 € mensuales en negro un día se podría acabar, o por no tener ni repajolera idea de lo que es el Euribor ni de quien es el tal Trichet. Sí, concedamos que la selección natural ha actuado y el tipo en cuestión ha perdido la partida de la vida por ignorante o por pasarse de listo. En todo caso, sigue siendo dinero sucio.
Mi interlocutor pasa a la defensiva: "no me siento culpable: si no vendo el piso yo, lo hubiera vendido otro". Cierto, pero sigue siendo dinero sucio, tú solo has cumplido tu función como parte del engranaje de una maquinaria abyecta, no es para estar orgulloso. Los empleados de banca viven en su realidad particular ajenos a las desdichas de sus víctimas con la misma naturalidad con la que Pepe Isbert, en El verdugo, decía aquello de "solo es un trabajo como otro cualquiera".
Llega el contraataque: "No es tan simple como lo pintas, tú no entiendes de estas cosas". Cierto también. De economía sé lo justo, pero gilipollas no soy. Cuando la burbuja estalló, los bancos acudieron al Estado y éste, después de aquella vergonzosa votación en el Congreso, aflojó la pasta. Nuestra pasta. El dinero fluyó sin ningún tipo de control para que "el banco amigo", el "banco que te escucha" y el resto de bancos solidarios, enrolladísimos y comprometidos con la labor social pudiera mantener su nivel de beneficios y los salarios astronómicos de sus directivos.
No tengo muchas esperanzas en que esto cambie algún día. Quienes me conocen saben que por mis venas no corre ni una gota de sangre perrofláutica (soy de ducha diaria, no puedo evitarlo), pero tengo muy claro que ni el PPSOE ni los sindicatos van a hacer nada que vaya en contra de los intereses de los que les financian sus respectivos chiringuitos políticos. Está muy feo morder la mano que te alimenta. Todos comen de la mano de los botines y los botones y ellos les acarician el lomo. Buen chico. Y a los que estáis en primera línea os caen unas migajas del pastel.
El discurso ha sido demasiado duro y directo. Mi interlocutor explota: "Lo que pasa es que tienes envidia porque yo me he levantado en un solo día lo que tu ganas en meses de trabajo, eso es por lo que la gente como tú odia a los bancos... Si estuvieras en mi lugar harías lo mismo, pero no puedes y te come la envidia".
Hay un silencio. Está claro que está dolido, aunque tal vez no tan dolido como el tipo al que le quitaron la casa por no poder pagar las cuotas el préstamo. Supongo que son clases distintas de dolor. Comprendo que es el momento de poner fin a la conversación. Sí debe ser eso, la envidia -le digo- Disfruta de tu dinero sucio y duerme bien por las noches, si puedes.
Mientras camino hacia casa, saltando de sombra en sombra para que no me aplaste la cabeza este puñetero calor de agosto, no puedo evitar preguntarme qué fue de aquellos entrañables empleados de banca de "Atraco a las Tres" cuya sana aspiración era la de robar al banco para el que trabajaban y no a sus clientes.
5 comentarios:
Mucha gente pide soluciones a los políticos (a la vez que reniega de ellos) pero pocos se plantean qué pueden hacer ellos para mejorar el mundo, el pais, la economía...
Cuando se planteó la posibilidad de controlar el trabajo de los profesores y ligar los sueldos a los resultados ¡no veas lo que se oía!
Cuando yo conté que he renunciado voluntariamente a permisos que me correspondían legalmente porque no me parecían legítimos ni pertinentes, no veas las miradas de "este es gilipollas" que me llevaba.
En el fondo los políticos son reflejo de la sociedad que los vota y los sustenta.
Yo tambien he pensado a veces que los empleados de banca son una nueva clase social que se está elevando por encima del reto.
La causa: las empresas privadas que pierden dinero deben reducir gastos (de personal por ejemplo), todo antes de caer. En cambio, los bancos son rescatados por el estado, así que no tienen que recortar nada y hasta se permiten el lujo de dejar que se enriquezcan con esas migajas que tú dices.
Tampoco confío en que nadie lo arregle, pero hay un matiz importante: el PP es de derechas, en cambio del PSOE presume de ser de izquierdas. Y ambos actúan igual en estos temas.
Pues no estoy de acuerdo en algunas cosas.
Lo que está mal está mal lo haga el PP o el PSOE. ¿O es que debemos perdonarle ciertas cosas al PP porque ya se les ve venir?
Una cosa es tomar medidas de derechas, que es lo que se espera del PP, y otra bajarse los pantalones ante la banca. Eso no es ni de derechas ni de izquierdas, eso es bajarse los pantalones. Punto.
Además este tipo de ayudas serían más de esperar de una izquierda-intervencionista que de una derecha-liberal que se supone que cree en el libre mercado.
Al final lo que pasa es que los partidos de siempre están endeudados hasta las cejas y dependen de los bancos que les condonan deudas, dan condiciones de pago...
Ni PP ni PSOE van a meterle mano a la banca (ni a la ley electoral, ni a la independencia de la justicia, ni a las autonomías,...). Piénsenlo.
Sr. Daniel... Cual fue el voto de su admirada Rosa Díez el día de "aquella vergonzosa votacion en el Congreso"?
Qué lástima que lo omita. Un lapsus supongo
Alejandro,
No digo que el PP sea mejor que el PSOE, solo que los socialistas se llenan la boca diciendo que van a subirlos impuestos a los ricos y otras simplezas y después actúan exactamente igual que los otros. Pero bueno, el discurso les funciona y hay quien todavía defiende a ZP.
Tal vez la metáfora de Botín acariciando el lomo a los políticos sea demasiado cruda pero ya en la Antigua Grecia se consideraban las deudas contraídas como una forma de esclavitud.
Mirado así, TODOS somos esclavos de los bancos, porque todos somos como el tio que ese endeuda porque quiere un BMW y luego no puede pagarlo. Game over.
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